Mostrando entradas con la etiqueta Alfredo Marceneiro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alfredo Marceneiro. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de marzo de 2017

Estranha Forma De Vida

Amalia Rodrigues


Foi por vontade de Deus
Que eu vivo nesta ansiedade
Que todos os ais sao meus
Que toda minha a saudade
Foi por vontade de Deus

Que estranha forma de vida
Tem este meu coracao
Vive de vida perdida
Quem lhe daria o condao
Que estranha forma de vida

Coracao independente
Coracao que nao comando
Vives perdido entre a gente
Teimosamente sangrando
Coracao independente

Eu nao te acompanho mais
Para deixa de bater
Se nao sabes onde vais
Porque teimas em correr
Eu nao te acompanho mais


(Pulsar para ver el vídeo)


Fue por voluntad de Dios 
Que vivo en esta ansiedad 
Que todos son miedos
Que es todo una nostalgia 
Fue la voluntad de Dios

¡Qué extraña forma de vida 
Tiene mi corazón!
Vive de forma perdida
¿Quién le daría el permiso? 
Qué extraña forma de vida 

Corazón independiente 
Corazón en el que no mando 
Vives perdido entre la gente 
Obstinadamente sangrando 
Corazón independiente 

Yo no te acompaño más
Para, deja de golpear 
Si no sabes dónde vas 
Porque temes caminar,
No te acompaño más

miércoles, 3 de agosto de 2016

Moinho desmantelado

Alfredo Marceneiro



Alfredo Duarte, nacido en 1891, fue de oficio “marceneiro” (carpintero), algo que tuvo a gala hasta utilizarlo como nombre artístico. Pasó una infancia dura, huérfano de padre desde los 14 años y obligado a aprender un oficio que no le gustaba inicialmente pero que le permitía cantar.

Heredó el gusto musical de su madre participando en grupos carnavalescos desde muy joven, a comienzos del siglo XX. Cuando empezó a destacar con sus fados en las fiestas se hacía llamar Alfredo Lulu, por el gusto de vestir elegante que tenía. Fue hacia los años veinte, al consolidarse como cantante, cuando cambió su apellido por el de Marceneiro. Para entonces ya participaba en reuniones en los cafés e iniciaba el camino de sus primeras composiciones que le llevarían a su primer contrato profesional en 1924.

Paulatinamente definió un escenario casi de actor en sus actuaciones, con los guitarristas delante de él, que permanecía de pie (fue el primer fadista en hacerlo), limitados a un mero acompañamiento que primaba la letra sobre la música, gustoso de improvisar variaciones en sus fados que solía cantar casi en la oscuridad.

Aunque hizo su primera grabación en 1929 le gustaba preferentemente el ambiente de los cafés rodeado de público, donde cantaba algunos de sus fados que terminarían siendo clásicos, como “A casa das Mariquinhas”. Fue también protector de otras figuras que fueron surgiendo a su amparo, como la propia Amalia Rodrigues o Herminia Silva. Se retiró oficialmente en 1980 recibiendo la medalla de oro de Lisboa para morir dos años después


Moinho desmantelado
Pelo tempo derruído
Tu representas a dor
Deste meu peito dorido

É grande a tua desgraça
Ao dizê-lo sinto pejo
Porque em ti apenas vejo
A miseranda carcaça

Perdeste de todo a graça
Heróica do teu passado
Hoje ao ver-te assim mudado
Minha alma cora e descrê

E quem te viu, e quem te vê
Moinho desmantelado
Moinho pombo da serra
Que triste fim tu tiveste

Alvas farinhas moeste
Para o povo da tua terra
Hoje a dor em ti se encerra
Foste votado ao olvido

Foi-se o constante gemido
Dessas mãos trabalhadoras
Doce amante das lavouras
Pelo tempo derruido



(Pulsar para ver el vídeo)
  

Molino desmantelado
Por el tiempo derruido
Representas el dolor
De mi pecho dolorido.

Es grande tu desgracia
Al decirlo me avergüenzo
Porque en ti apenas veo
El miserable esqueleto

Perdiste del todo la gracia
Heroica de tu pasado
Hoy viéndote así cambiado
Mi alma se ruboriza y descree

¿Quién te ha visto y quién te ve?
Molino desmantelado
Molino de la sierra
¡Qué triste final tuviste!

Blancas harinas moliste
Para el pueblo de tu tierra
Hoy el dolor en ti se encierra
Fuiste condenado al olvido

Se fue el constante gemido
De esas manos trabajadoras
Dulce amante de los cultivos
Por el tiempo derruido

miércoles, 6 de enero de 2016

Ser pequenino

Alfredo Marceneiro


É tão bom ser pequenino,
Ter pai, ter mãe, ter avós,
E ter esp’rança no destino
E ter quem goste de nós.

Ver tudo com alegria,
Sem delongas, sem demora,
Ver a vida numa hora
a eternidade num dia
Ter na mente a fantasia
De um bem que ninguém supôs,
Ter crença, sonhar a sós,
Co’ a grandeza deste mundo
E, para bem mais profundo,
Ter pai, ter mãe, ter avós.

Ter muito enlevo a sonhar,
Acordar e ter carinho,
Ter este mundo inteirinho
No brilho do nosso olhar.
Viver alheio ao penar
Deste orbe torpe, ferino,
Julgar-se eterno menino,
Supor-se eterna criança,
E, num destino sem esp’rança,
Ter esp’rança no destino.

Ó desventura, ó saudade,
Causas da minha inconstância,
Daí-me pedaços de infância,
Retalhos de mocidade.
Dai-me a doce claridade
Roubando-me ao tempo atroz
Queria ter a minha voz
P’ra cantar o meu passado…
E é tão bom cantar o fado
E ter quem goste de nós!…


Ser pequenino - Alfredo Marceneiro 

(Pulsar para ver el vídeo)


Es tan bueno ser pequeño,
Tener padre, tener madre, tener abuelos
Y tener esperanza en el destino
Y tener a alguien al que gustemos.

Ver todo con alegría,
Sin dilación, sin demora,
Ver la vida en una hora
La eternidad en un día
Tener en la mente la fantasía
De un bien que nadie adivinó,
Tener fe, soñar solo,
Con la grandeza de este mundo
Y para bien más profundo,
Tener padre, tener madre, tener abuelos.

Tener mucho placer en soñar,
Despertar y tener cariño,
Tener este mundo entero
En el brillo de nuestra mirada.
Vivir ajeno al penar
De este orbe torpe, dañino,
Juzgarse niño eterno,
Suponerse eterno crío
Y en un destino sin esperanza,
Tener esperanza en el destino.

¡Oh desventura, oh anhelo!,
Causas de mi inconstancia,
Dadme pedazos de infancia,
Retazos de mocedad.
Dadme la dulce claridad
Robándome el tiempo atroz
Quería tener mi voz
Para cantar mi pasado…
Es tan bueno cantar fado
¡Y tener a quien gustar!