Mostrando entradas con la etiqueta Fado Menor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fado Menor. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de junio de 2016

Renascimento

Mariana Silva


Mariana Silva nació en 1933 en el barrio de Santa Engrácia, de Lisboa. Su vida estuvo ligada al circo
desde niña, cuando a los 5 años trabajó como trapecista y contorsionista en el Circo Transmontano. Hacia los diez años compaginaba dicho trabajo con la canción, siendo conocida entonces como “La niña de Alto de Pina”.

Su fama se extendió hasta el punto de que a los 14 años fue contratada por un empresario para cantar en su espectáculo. Previamente tuvo que conseguir, como fue el caso de otros fadistas, un permiso de la Inspección General de Espectáculos, dada su corta edad. Se le permitía el ejercicio de la profesión con algunas restricciones, como retirarse antes de las 23 horas.

En 1952 obtendría el título de “Reina del Fado Menor” en un concurso del teatro Apolo. A partir de entonces su carrera sería exitosa, participando en numerosas casas de fado: Retiro dos Marialvas, Solar do Marceneiro, Adega Patrício, Adega Mesquita, Adega Machado, Lisboa ŕ Noite, Forcado, Tipóia, Timpanas, Viela, Parreirinha de Alfama y Márcia Condessa. Del mismo modo actuó en Francia, Bélgica, Alemania y Holanda.

La canción que presentamos, donde se mezcla la nostalgia y la esperanza, es de música popular (Fado menor) con letra de Fernando Farinha.



Se eu de saudades morrer
Apalpa meu coração
Talvez eu torne a viver
Ao calor da tua mão

Estou cansada de esperar
E não te vejo aparecer
Não é para admirar
Se eu de saudades morrer

Se após morta ter voltado
em busca do teu perdão
Embora frio e parado
Apalpa meu coração

Se com tua mão fizeres
Meu coração aquecer
No beijo que tu me deres
Talvez eu torne a viver

Então, meu coração quente
Renascido da paixão
Viverá eternamente
Ao calor da tua mão



(Pulsar para ver el vídeo)


Si de nostalgia muriera
Acaricia mi corazón
Tal vez vuelva a vivir
Al calor de tu mano

Estoy cansada de esperar
Y no te veo aparecer
No sería de extrañar
Si de nostalgia muriera

Si después de muerta vuelvo
En busca de tu perdón
Aunque esté frío y parado
Acaricia mi corazón

Si con tu mano lograras
Calentar mi corazón
En el beso que me dieras
Tal vez yo vuelva a vivir

Así, mi corazón ardiente
Renacido de pasión
Vivirá eternamente
Al calor de tu mano

domingo, 31 de enero de 2016

Chorai, fadistas, chorai

Antonio Rocha


El Fado Menor es una canción llena de melancolía, tristeza y saudade. El origen de la música que lo acompaña, apenas dos acordes repetidos sucesivamente, es popular, siendo quizá la primera forma que adoptó el fado en los barrios lisboetas donde nació. La letra de esta canción, de Linhares Barbosa, remite también al siglo XIX, cuando una cantante que ejercía la prostitución en las tabernas portuarias, María Severa (1820-1846), cantaba el fado por el barrio de Mouraria. Su fama se extendió por toda la ciudad. La tradición hace que tuviera amores con Francisco de Paula Portugal, conde de Vimioso, y que muriera asesinada.

Está interpretado por Antonio Rocha, nacido en Belém en 1938. Joven sin apenas estudios, cantaba ya a los 13 años participando en concursos de fados que le abrieron la puerta de las casas donde, de la mano de Deolinda Rodrigues, pasar a la profesionalidad a los 18 años. Desde entonces su labor fue reconocida en Portugal sin que tuviese la ambición de viajar fuera de las fronteras de su tierra.

Chorai, fadistas, chorai
Que a Severa já morreu
Fadistas como a Severa
Nunca o fado conheceu

Trinai, guitarras de pinho
Sinos nas torres, dobrai
Chorai, pedras do caminho
Chorai fadistas, chorai

Ponham em todas as velas
Cruzes viradas ao céu
Digam às próprias estrelas
Que a Severa já morreu

Viveu e amou em pecado
Mas sempre de alma sincera
Jamais cantarão o fado
Fadistas como a Severa

A desgraça foi a graça
Em que sempre se envolveu
Mas fadista de tal raça
Nunca o fado conheceu



(Pulsar para ver el vídeo) 


Llorad, fadistas, llorad
Que la Severa murió
Fadistas como la Severa
Nunca el fado conoció

Trinad, guitarras de pino
Campanas en las torres, doblad
Llorad, piedras del camino
Llorad, fadistas, llorad

Pongan en los velatorios
Cruces mirando al cielo
Digan a las mismas estrellas
Que la Severa murió

Vivió y amó en pecado
Mas siempre de alma sincera
Jamás cantarán el fado
Fadistas como la Severa

La desgracia fue la gracia
En que siempre se envolvió
Mas fadistas de esa raza
Nunca el fado conoció

viernes, 29 de enero de 2016

Garras dos Sentidos
Misia


 La revolución portuguesa llamada "de los claveles" en 1974 echó abajo la dictadura salazarista pero también rompió la implantación del fado. Tal como sucedió en la copla española a la muerte de Franco, el pueblo que deseaba renovación de la vida política y nuevas libertades asoció el fado a un régimen extinto que siempre lo había protegido y promocionado. Las casas de fados quedaron desiertas en muchos casos, bastantes de ellas tuvieron que cerrar. Los jóvenes que rondaban los veinte a treinta años volvieron la espalda al fado hasta el extremo de que la generación nacida entre 1950 y 1955 apenas produce algunos cantantes de relieve.

En este último año (1955) nace Misia en Porto, de padre portugués y madre catalana. Va con ella hasta la ciudad española desde pequeña y contempla, siendo su madre bailarina en "El Molino", todo el ambiente musical heteróclito del Paralelo. Es allí donde adquiere gusto por el fado pero enlazándolo con otras músicas.

A su vuelta a Portugal, muchos años después, no encontrará una buena acogida. Los puristas afirmarán que lo que hace no es fado y los que no lo son le darán la espalda al viejo fado. Como ella afirma:  "Sí. Tuvo una época de cierta desgracia, después de la Revolución de los Claveles y hasta los años noventa. Recuerdo que mi primer disco fue un fracaso comercial, tanto que el segundo tuve que sacarlo por mi cuenta. Esto ha cambiado, pero ha sido un proceso lento. El resurgimiento vino de afuera, con todo esto del auge de la world music. Ahora hay público, hay nuevas voces y se oye por todas partes".

Lentamente y apoyándose en un gran éxito conseguido en España, Francia o Alemania, Misia irá consiguiendo el reconocimiento en su tierra natal. Además de defender el fado tradicional cuando ningún joven lo hacía en Portugal, su mérito reside en abrir las puertas de este género musical hacia otras formas y maneras, incluyendo instrumentos inusuales (como el acordeón), que hicieron de la música portuguesa un género abierto a influencias y, por ello, mejor recibido en otros países.

Aquí la escuchamos en un Fado Menor, quizá el más popular de los fados, junto al Corrido y al de Mouraria. Letra de Augustina Bessa-Luis, apareció en un disco de 1999.


Não quero cantar amores,
Amores são passos perdidos.
São frios raios solares,
Verdes garras dos sentidos.

São cavalos corredores
Com asas de ferro e chumbo,
Caídos nas águas fundas.
Não quero cantar amores.

Paraísos proibidos,
Contentamentos injustos,
Feliz adversidade,
Amores são passos perdidos.

São demência dos olhares,
Alegre festa de pranto.
São furor obediente,
São frios raios solares.

Da má sorte defendidos
Os homens de bom juízo
Têm nas mãos prodigiosas
Verdes garras dos sentidos.
Não quero cantar amores
Nem falar dos seus motivos.



(Pulsar para ver el vídeo)


No quiero cantar amores,
amores son pasos perdidos.
Son fríos rayos solares,
verdes garras de sentidos.

Son caballos corredores
con alas de hierro y plomo,
caídos en aguas hondas,
no quiero cantar amores.

Paraísos prohibidos,
contentamientos injustos,
feliz adversidad,
amores son pasos perdidos.

Son demencia de las miradas,
alegre fiesta de llanto.
Son furor obediente,
son fríos rayos solares.

De mala suerte defendidos,
los hombres de buen juicio
tienen en manos inmensas
verdes garras de sentidos.

No quiero cantar amores
ni hablar de sus motivos.